25 oct. 2010


Desde que apartaste de mí tu mirada,
temí no volver a sentir su fuerza, lo que piensas y lo que sientes,
lo que revelas cuando detienes el mundo, el espacio y el tiempo para dedicarme una sonrisa.

Me pregunto si llevarás en tí lo mismo que depositas en mí cuando me miras esperando que voltee,
cuando al cruzar mi energía con la tuya
me insitas a revelarte que has provocado tanto en mí, que me resultaría desalentador intentar para tí lo que tú logras por mí,
para luego darme cuenta de que no hay palabra, mirada o sonrisa que haga justicia a lo que me haces sentir.

Tal vez una sonrisa signifique mucho para ti pero, en tal caso, tendría que hacerme de un valor que me empujase a vencer la timidez que me provocas.
Así que, con la misma intención que tuviste al regalarme tanta timidez, regálame ahora la fortaleza para que, como tú, me sea posible guardar tanto en un gesto.

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